Educación rural, educación de confianza

Los mitos y creencias que hay acerca del entorno rural afectan a la reputación de las escuelas de pueblo. Profesores y alumnos trabajan cada día para quitar esa leyenda

Por Iván Herrero

«La educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser». Esta frase de Hesíodo, poeta de la Antigua Grecia describe para lo que sirve uno de los pilares fundamentales de uno de los derechos imprescindibles de todo ser humano: la educación. Pero parece ser que este derecho no se ejerce de la misma manera dependiendo de la zona en la que naces o en la que vives, y ya no hablamos de las lógicas diferencias que puede haber entre países tercermundistas y lugares como España, Alemania y demás.

Mucha gente piensa que en un mismo país, también hay diferencias en la educación según si vives en una zona rural o en una zona urbana. La zona rural o, actualmente renombrada por los líderes políticos como la España vaciada, tiene el sambenito de que no tiene una buena educación o esa educación es de menor calidad que en una ciudad. Que si los niños que estudian en sus escuelas/institutos no disponen de medios para trabajar al igual que los alumnos de la ciudad, que si por falta de esos medios o recursos utilizan líneas educativas antiguas y demás leyendas que se caen por sí solas cuando conoces mínimamente una escuela rural.

DERRUMBANDO MITOS

Solo basta con hablar con algunos de estos maestros de la España rural, como puede ser Javier García de Bustos, profesor de CEIP Nuestra Señora de la Piedad en Herrera de Pisuerga, un pueblo palentino de no más de 2.200 habitantes, y galardonado con el premio nacional de SIMO Educación a la innovación educativa, comenta que en su colegio pueden mirar de tú a tú a los demás centros escolares de las ciudades, en lo que a recursos y ayudas económicas se refiere: “A nivel de recursos, tenemos los mismos que en un colegio de la capital. De hecho, las ayudas y recursos ya no te vienen si eres de una zona rural o de urbana sino te vienen por lo que te muevas o te impliques en desarrollar nuevas metodologías de estudio y ciertas líneas educativas innovadoras. Nosotros somos un centro BITS (son centros en los que, de manera global, el conjunto de profesores, como equipo de centro y con la colaboración de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, están desarrollando un proyecto de innovación educativa, de transformación de la enseñanza para adaptarla a las nuevos contextos y necesidades y contribuir al mayor y mejor desarrollo de las competencias clave de los alumnos en la sociedad del siglo XXI) y gracias a este catalogación recibimos más ayudas que muchos otros centros de la provincia, incluso siendo de la capital”.

Otro de los mitos sobre la educación rural es el profesorado, al que se le califica como joven e inexperto que no tienen las tablas para poder enseñar conocimientos de forma correcta. Falso. Javier explica que las personas que van a trabajar se implican enormemente y eso se nota: “A veces te viene gente más joven y esa gente joven muchas veces tiene más ganas y aunque venga sólo por un año se implica mucho y la enganchas más fácilmente en líneas educativas innovadores, como desarrollamos en este centro”. Eso sí, uno de los puntos negativos del profesorado rural es su inestabilidad. En el caso de la escuela de Herrera de Pisuerga, todos los años tienen que renovar la mitad de la plantilla docente. Javier nos explica que le gustaría que esa gente joven se quedará en su centro ya que “la estabilidad es buena. Por ejemplo, ha habido un montón de años, en los que he formado a profesores en temas de innovaciones digitales. Nosotros éramos pioneros en pizarras digitales; formabas a la gente, les enseñabas y luego se te iban a otros. Nos decían en Dirección Provincial <<estaís haciendo un gran trabajo formando a profesores>>, pero claro yo quiero que esa gente se quede en el centro, y claro, el hecho de formar a gente que la gente te venga un año haga cosas muy buenas y tal, pero luego se vaya… No es plato de buen gusto”.

El bajo rendimiento no es sólo de los falsos mitos de la escuela rural, sino también sirve de excusas a las administraciones para ir cierran centros escolares en las zonas rurales. Juan Antonio Rodríguez, un maestro rural en un colegio de Alpartir (Zaragoza) quién ha recibido la medalla de oro de la Educación Aragonesa, el premio SIMO a la Innovación Educativa y el premio a la Conciencia Medioambiental de la Unesco, afirma que los alumnos rurales obtienen buenos resultados lo que pasa es esos resultados son invisibles: “La escuela rural es donde más innovación hay y donde mejores resultados se obtienen. Lo que pasa es que esos resultados son invisibles. En PISA, los centros rurales de Secundaria no entran dentro del muestreo; por el bajo número de alumnos, no constan en las estadísticas. Sin embargo, Castilla y León suele salir reflejada como una de las mejores comunidades, tanto en PISA como en los informes que se hacen en España, cuando uno de cada tres colegios en Castilla y León es escuela rural”.

CASTILLA Y LEÓN: PUNTERA EN EDUCACIÓN GRACIAS AL MUNDO RURAL

Como bien dice Juan Antonio Rodríguez, Castilla y León siempre está a la cabeza en los informes PISA. Nuestra comunidad es de las regiones con más población rural de todo el país, por lo que también es una de las zonas donde más colegios rurales hay. Más de la mitad de los centros públicos de esta Comunidad Autónoma, pertenecen a las zonas rurales, como podemos observar en este gráfico.

Pero parece que este dato se obvia cada vez que aparece este tipo de noticias relacionado con el informe PISA. Juan Antonio afirma que esa desinformación acerca de la enseñanza rural crea un pensamiento de malos resultados educativos en el entorno rural: “Es recurrente históricamente el tema de cerrar colegios rurales con el argumento de que el nivel educativo era bajo, cuando todas las evidencias científicas no dicen lo contrario”.

Veamos los datos de Castilla y León en el informe PISA de 2015 (última oleada realizada, a falta del informe realizado en 2018)

TRES PILARES: CERCANÍA, HETEROGENEIDAD Y PARTICIPACIÓN FAMILIAR

Si Castilla y León, como hemos visto, es una región puntera en térSiminos educativos y más de la mitad de los centros escolares pertenecen al mundo rural (dos de cada tres): blanco y en botella, leche. La educación rural es un pilar fundamental y de gran calidad para esta Comunidad Autónoma. Varios expertos afirman que el secreto de estos resultados está en los grupos reducidos de alumnos, la heterogeneidad de alumnado y la participación activa de las familias en el desarrollo escolar de sus hijos.

En los colegios rurales, te encuentras clases con pocos alumnos y, en varios de ellos, puedes ver clases con niños de varias edades mezclados. El número de alumnos de la escuela rural hace que esos niños tuvieran una profesora particular. La cercanía del maestro, el trato individualizado hace que si un niño tiene problemas con las matemáticas, por poner un ejemplo, el problema se puede parar desde el principio lo que en un grupo de 30 o 35 alumnos del mismo curso es una tarea casi imposible.

La mezcla de niños de varias edades en una misma aula favorece el rápido aprendizaje. En cualquier escuela de este tipo, te dirán que esta heterogeneidad les emociona a sus alumnos: los mayores dicen que cuidan a los pequeños y estos, que les encanta estar con los grandes. Obviamente, es un reto para los profesores idear una programación didáctica para ese tipo de clases, pero por ello la escuela rural es tan innovadora: poder ofrecer una excelente educación a cada uno, a pesar de la diferencia de edades y, lógicamente, de asignaturas.

Como último pero no menos importantes de estos secretos de la educación rural, tenemos la participación activa de las familias. Es cierto, que en las escuelas de ciudad también nos encontramos la Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (A.M.P.A), sin embargo la implicación de los padres en los pueblos no tiene nada que ver. Eduardo Álvarez, jefe de estudios del Colegio Rural Agrupado Retama, explica así la relación con las familias: “La relación con las familias es cercana y fluida. Conoces al niño, a los padres, a los abuelos, sabes lo que el niño hace fuera del cole. Hay un respeto por el maestro. El colegio es una institución fundamental para el desarrollo del pueblo, y la mayoría de la gente quiere colaborar. Si la familia apoya al cole y el cole a la familia, todo va bien”.

AVANZADOS CON LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Otro de los motivos, que con el paso del tiempo ha ido ganando peso en la escuela rural, es la aplicación de nuevas tecnologías para la enseñanza. Un dato que lo corrobora es que tres de cada cinco centros de Castilla y León participan en algún proyecto pedagógicos innovador.

Como he citado anteriormente, poniendo el ejemplo del centro escolar de Herrera de Pisuerga, los colegios de pueblo han desarrollado como una de sus bazas educativas la aplicación de tecnologías puntas como pizarras digitales, tablets y demás artilugios para que los alumnos aprendan y desarrollen sus conocimientos TIC.

Javier nos explica que está apuesta por la tecnología en las aulas no sólo ayuda a mantener motivado y concentrado al alumno sino que también ayuda a reenganchar a los alumnos al sistema educativo: “en la línea TIC que llevamos de innovación en tantas cosas, pensábamos que estábamos enseñando para el futuro, pero también estamos enseñando para el presente. Cuando un alumno, como yo tenía el año pasado, de desfase curricular que está en 6º y tiene nivel de 3, llega de repente a diseñar en 3D, programar robots… Imagínate lo que supone para ellos, de repente, que el sistema educativo les está diciendo que son un fracaso, y luego ven que no son un fracaso, hacen cosas geniales que no hace la mayoría de la gente. Todo lo que sea motivación e innovación crean todo eso que es muy importante para el desarrollo personal del alumno”.

UNA ENSEÑANZA EJEMPLAR

La escuela rural es básica en la Educación de este país y, más aún, en una zona como la nuestra con tanto entorno rural (de los 2.248 municipios de la región, 1.975 tienen menos de 1.000 habitantes). La enseñanza en los centros rurales no la ves en ninguna zona urbana: trato individualizado y preocupación en el desarrollo educativo del alumno. Son clases particulares gratuitas.

Los colegios rurales son innovadores, aunque sea por necesidad. Sus metodologías recuerdan a la que establecen centros privados educativos caros de bastante prestigio como son Waldorf o Montessori: mezclar niños de distintas edades, pocos chavales en cada clase, una gran implicación de las familias, muchas actividades al aire libre, aprender a través de la experiencia directa…

Hay que quitarse esa necedad de pensamiento, que abunda en varias mentes, de relacionar la inexistencia de centros comerciales, semáforos o un estadio de fútbol con la baja calidad lectora, matemática o científica de alumnos que conviven en un ambiente dónde no se mira al cruzar la acera, donde en cada sitio te preguntan “¿y tú de quién eres?”, o donde puedes encontrar un rebaño de ovejas pasar por delante de tu casa a la hora de comer.

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